domingo, 12 de junio de 2011

MANUEL BELGRANO: MÁXIMAS Y PENSAMIENTOS


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A quien procede con honradez, nada debe alterarle. He hecho cuan­to he podido y jamás he faltado a mi palabra.


Belgrano considera que es necesario fomentar el comercio interior, ya franqueando los caminos que no son conocidos o transitados, ya facilitando el cultivo, consumo y extracción de varios frutos del país, y adelantando la fábrica de sus manufacturas; pues cree que por estos medios recobrarán sus primeras enseñanzas, tomará vigor el Estado, se aumentarán notablemente los recursos y se desterrará la ociosidad tan común en nuestro suelo.

Belgrano indica al Gobierno la necesidad de circular oficios a los Cabildos, ordenándoles que propongan los medios de fundar varios establecimientos necesarios para la educación de los jóvenes, ramo el más preciso y el más abandonado por infelicidad nuestra, para el aumento de la población y remedio de las necesidades generales de estos habitantes, como son las escuelas públicas, boticas y médicos dotados en todas las ciudades, buscando los arbitrios menos onerosos y más compatibles con las actuales urgencias del Estado.

Belgrano no tiene dudas de que todos estamos obligados a concurrir en proporción a sufragar los gastos públicos, y respecto de que el gobierno debe usarlos con un orden de igualdad sin permitir que jamás quede exhausto el fondo de la Patria.

Belgrano señala la necesidad de la integridad territorial al franquearse la comunicación directa entre las ciudades del Interior y el Paraguay.

“Bien puede pesarle a todos los demonios, pero en mí no tendrán jamás cabida”.

“Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña cuánto aprecio han merecido todos aquellos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad”.

“Desengañémonos: jamás han podido existir los estados luego que la corrupción ha llegado a pesar las leyes y faltar a todos los respetos; es un principio inconcuso que en tal situación todo es ruina y desolación, y si eso sucede a las grandes naciones ¿qué no sucederá a cualquiera de los ramos que contribuyen a su existencia?”.

“Deseo ardorosamente el mejoramiento de los pueblos. El bien público está en todos los instantes ante mi vida”.

“Deseo que todos sepan el bien para alegrarse, y el mal para reme­diarlo, si aman a su patria; así que nada oculto ni ocultaré jamás”.

“El amo viejo o ninguno”, dijo en relación a las Invasiones Inglesas.

“El camino seguro de la libertad es la lucha por la libertad social”.

“El honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre”.

“El miedo sólo sirve para perderlo todo”.

“El modo de contener los delitos y fomenta, las virtudes es castigar al delincuente y proteger al inocente”.

“En mis principios no entra causar males sino cortarlos”.

“En vano los hombres se empeñan en arrastrar a su opinión a los demás, cuando ella no está cimentada en la razón”.

“Era preciso corresponder a la confianza del pueblo, y me contraje al desempeño de esta obligación, asegurando, como aseguro, a la faz del universo, que todas mis ideas cambiaron, y ni una sola concedía a un objeto particular, por más que me interesase: el bien público estaba a todos instantes ante mi vista”. (Vocal de la Primera Junta de Gobierno).

“Es casi general la opinión de la monarquía constitucional. Han perdido casi totalmente el campo los del republicanismo”.

“Esta paz tan estimable se compra al duro precio de la sangre y de la muerte”.

“Este país, que al parecer no reflexiona ni tiene conocimientos eco­nómicos, será sin comercio un país desgraciado, esterilizada su feraci­dad y holgando su industria”.

“Estoy muy acostumbrado a contrastes y más espíritu tengo en ellos que en las prosperidades; me ocurre siempre en éstas que después del buen tiempo viene el malo y en éste que ha de venir aquél”.

“Fundar escuelas es sembrar en las almas”.

“La agricultura es la madre fecunda que proporciona toda las materias primeras que dan movimiento a las artes y al comercio”.

“La ciencia del comercio no se reduce á comprar por diez y vender por veinte; sus principios son más dignos, y la extensión que comprenden, es mucho más de lo que puede suceder á aquellos que, sin conocimientos, han emprendido sus negociaciones, cuyos productos, habiéndoles deslumbrado, los han persuadido de que están intelegenciados en ellos”.

“La guerra, allí, no sólo ha de hacer usted con las armas, sino con la opinión, afianzándose siempre en las virtudes naturales, cristianas y religiosas; pues los enemigos nos han hecho famas de herejes ...” Carta de Belgrano al General San Martín, Santiago del Estero, 6 de abril de 1814.

“La naturaleza nos anuncia una mujer: muy pronto va a ser madre, y presentarnos conciudadanos en quienes deben inspirar las primeras ideas, ¿y qué ha de enseñarles, si a ella nada le han enseñado? ¿Cómo ha de desarrollar virtudes morales y sociales, las cuales son las costumbres que están situadas en el fondo de los corazones de sus hijos? ¿Quién ha dicho que esas virtudes son la justicia, la verdad, la buena fe, la decencia, la beneficencia, el espíritu, y que estas cualidades son tan necesarias al hombre como de la razón de que proceden? Ruboricémonos, pero digámoslo: nadie...”

“La opinión de los pueblos sólo ha de sostenerse con la justicia. Engañados por el gobierno anterior y sus agentes, no pierden de vista las operaciones del gobierno de Buenos Aires..Son ignorantes por lo común, pero saben muy bien lo que se les debe, y acaso por su mayor ignorancia se consideran acreedores a más de lo que les corresponde”.

“La vida es nada si la libertad se pierde”.

“Las principales causas que han influido al disgusto y desaliento, al menos de los más ilustrados, el que habiendo sido engañados con la máscara de la justicia y habiendo sido expuestos a ser víctimas de la tiranía por la corrupción e intrigas de los que obtuvieron su confianza exigen una prueba más pronta y enérgica para que nadie atente impunemente contra los derechos de los pueblos”.

“Lo que creyere justo lo he de hacer, sin consideraciones ni respetos a nadie”.

“Los gobiernos ilustrados, conociendo las ventajas que prometen el premio y el honor, han echado mano de estos principios motores del corazón humano para todas las empresas”.

“Los hombres no entran en razón mientras no padecen”.

“Me glorío de no haber engañado jamás a ningún hombre y de haber, procedido constantemente por el sendero de la razón y de la justicia, a pesar de haber conocido la ingratitud”.

“Mis ideas no se apartan de la razón y justicia que concibo, ni jamás se han dirigido a formar partidos, ni seguirlos”.

“Mis intenciones no son otras que el evitar la efusión de sangre entre hermanos”.

“Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella”.

“Nada hay más despreciable para el hombre de bien, para el verdadero patriota que goza de la confianza de sus conciudadanos que las riquezas. Estas son el escollo a la virtud, y adjudicadas en premio no sólo son capaces de excitar la avaricia de los demás, sino que parecen dirigidas a lisonjear una pasión abominable en el agraciado”.

“Nada importa saber o no la vida de cierta clase de hombre que todos sus trabajos y afanes los han contraído a sí mismos, y ni un solo instante han concedido a los demás; pero la de los hombres públicos, sea cual fuere, debe presentarse, o para que sirva de ejemplo que se imite, o de una lección que retraiga de incidir en sus defectos”.

“Nadie es más acreedor al título de ciudadano que el que sacrifica sus comodidades y expone su vida en defensa de la Patria”.

“Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos”.

“Ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la nece­sidad que tengamos de ella; a los medios de satisfacer esta inclinación; a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia”.

“No busco el concepto de nadie, sino el de mi propia conciencia, que al fin es con la que vivo en todos los instantes y no quiero que me remuerda”.



“No busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la patria”.

“No es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo”.

“No hallo medio entre salvar a la patria o morir con honor”.

“No me olvido de lo útil que sería el establecimiento de escuelas de hilazas de lana, para, igualmente desterrar la ociosidad y remediar la indigencia de la juventud de ambos sexos...”

“Nuestros patriotas están revestidos de pasiones, y en particular, la de la venganza; es preciso contenerla y pedir a Dios que' la destierre, porque de no, esto es de nunca acabar y jamás veremos la tranquilidad”.

“Parece que la injusticia tiene en nosotros más abrigo que la justicia. Pero yo me río, y sigo mi camino”.

“Pero, ¿cómo formar las buenas costumbres, y generalizarlas con uniformidad? ¡Qué pronto hallaríamos la contestación si la enseñanza de ambos sexos estuviera en el pie debido¡ Mas por desgracia el sexo que principalmente debe estar dedicado a sembrar las primeras semillas lo tenemos condenado al imperio de las bagatelas y de la ignorancia...”

“Propone la educación pública de la mujer: “...vivero de las buenas madres, buenas hijas de familia, buenas maestras...”

“Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justi­cia es sólo para aquellos”.

“Que nos entristezcamos o nos alegremos, la mano que todo lo diri­ge, no por eso va a variar: esta es una verdad evangélica”.

¿Qué otra cosa son los individuos de un gobierno, que los agentes de negocios de la sociedad, para arreglarlos y dirigidos del modo que conforme al interés público?

“Quiero volar, pero mis alas son chicas para tanto peso”.

“Renuncio a mi sueldo de vocal de la Primera Junta de Gobierno por que mis principios así me lo exigen”.

“Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, pro­piedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido”.

“Se deben poner escuelas gratuitas para las niñas, donde se les ense­ñará la doctrina cristiana, a leer, a escribir, coser, bordar, y principal­mente inspirarles amor al trabajo, para separarlas de la ociosidad, tan perjudicial o más en las mujeres que en los hombres”.

“Se respetarán los usos, costumbres y aun preocupaciones de los pueblos; el que se burlare de ellos, con acciones, palabras y aun con gestos será pasado por las armas” (Bando de Belgrano en su entrada en el Alto Perú).

“Si es cierto, como lo aseguran todos los economistas, que la repartición de las riquezas hace la riqueza real y verdadera de un país, de un Estado entero, elevándolo al mayor grado de felicidad, mal podrá haberla en nuestras provincias, cuando existiendo el contrabando y con él el infernal monopolio, se reducirán las riquezas a unas cuantas manos que arrancan el jugo de la patria y la reducen a la miseria”.

“Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos”.

“Sirvo a la patria sin otro objeto que el de verla constituida, ése es el premio al que aspiro”.

“Todas las Naciones cultas se esmeran en que sus materias primeras no salgan de sus estados a manufacturarse, y todo su empeño es conseguir, no solo el darles nueva forma, sino aun atraer las del Extranjero para ejecutar lo mismo, y después vendérselas...”

“Trabajé siempre para mi patria poniendo voluntad, no incertidum­bre; método, no desorden; disciplina, no caos; constancia, no improvi­sación; firmeza, no blandura; magnanimidad, no condescendencia”.

“Un pueblo culto nunca puede ser esclavizado”.

“Yo no sé más que hablar la verdad y expresarme con franqueza: esto me lo he propuesto desde el principio de la revolución y he seguido y seguiré así”.

FUENTE: INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO
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