miércoles, 14 de septiembre de 2011

2011- SEMANA DE LA LECTURA: SCHUJER, Silvia

Katya, estudiante del Profesorado, que estaba haciendo su residencia en la escuela, leyó:

SCHUJER, Silvia. LLOVÍA


LLOVÍA. ¡Y CÓMO LLOVÍA!
ERAN LAS 3 DE LA TARDE Y LLOVÍA.
EL AGUA MOJABA LA VEREDA. LOS TECHOS. LOS ÁRBOLES, LOS PARAGUAS Y LOS ZAPATOS. ¡QUÉ POCO ORIGINAL!
ERAN LAS 4 DE LA TARDE Y LLOVÍA.
LOS CHICOS HACÍAN DIBUJOS EN LOS VIDRIOS EMPAÑADOS. LOS BORRABAN Y VOLVÍAN A EMPAÑAR.
LOS ÁRBOLES SE SACUDÍAN A LA PRIMERA CARICIA DEL VIENTO. FLISH, FLUSH.
ERAN LAS 5 DE LA TARDE Y LLOVÍA.
LA GENTE ESPERABA A OTRA GENTE PARA DECIRLE: “¿VISTE CÓMO LLUEVE?”. LOS CHARCOS SE IBAN HACIENDO CADA VEZ MÁS GRANDES, COMO APRENDICES DEL MAR.
A VECES EL AGUA BAJABA COMO SI EN VEZ DE NUBES, EN EL CIELO HUBIERA MANGUERAS. A VECES COMO ROCÍO.
LA NOCHE EMPEZABA A PREGUNTARSE SI TAMBIÉN SE IBA A MOJAR.
LAS CASITAS DE CHAPA EMPEZABAN A SENTIRSE MAREADAS.
Y LA LUNA ESTABA SEGURA DE QUE IBA A TENER QUE APRENDER A NADAR.
PORQUE LLOVÍA. ¡Y CÓMO LLOVÍA!
ERA EL DÍA SIGUIENTE Y LLOVÍA.
CON MAYÚSCULA Y MINÚSCULA LLOVÍA.
HASTA QUE ME DI CUENTA DE ALGO: SI LA LLUVIA CONTINUABA NO PODRÍA TERMINAR JAMÁS EL CUENTO.
MIS CUENTOS NUNCA TERMINAN CON LLUVIA. NO ME GUSTA QUE NAUFRAGUEN LOS LECTORES.
FUE MÁXIMO AGUADO EL PERSONAJE QUE ME VINO A LA MENTE. LO TENÍA ESCONDIDO ENTRE BUENAS IDEAS.
SE METIÓ EN LA HISTORIA SIN PERMISO. ASÍ NOMÁS. Y HACIÉNDOSE EL PROTAGONISTA GRITÓ: “¡BASTA DE LLOVER, CARAMBA!” “YA FUE SUFICIENTE”.
Y, ¿SABEN LO QUE PASÓ?
SÍ, ESO. QUE NO CAYÓ MÁS AGUA Y ESTE CUENTO... SE ACABÓ.


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