sábado, 21 de septiembre de 2013

Laura Devetach. PREGUNTAS A LA MAESTRA “PALABRERA” Entrevista. Argentina, Plan Nacional de Lectura, 2013



La escritora Laura Devetach abrió las jornadas del III Encuentro Iberoamericano de Bibliotecas Escolares que se realizaron en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (Ex ESMA). Unos minutos antes, conversó con nosotros. 

-Primero quisiéramos preguntarte ¿cómo te sentís en este espacio?

-Es una pregunta difícil. A este espacio he ido entrando gradualmente porque primero me acongojaba mucho. Para colmo lo conocí cerca de la fecha del fallecimiento de mi esposo (se refiere al escritor Gustavo Roldán) entonces se me había convertido en algo pesado. Pero después, cuando vi lo que pasaba, los colores, los libros, las cosas que se construyen más allá de los edificios, fui sintiendo distinto. Ahora me parece un lugar espléndido para desplegar la cultura.

-Hace poco se reeditó un libro tuyo que fue fundante en cuanto a la comunicación con los chicos y a la reflexión con uno mismo como fue “Oficio de palabrera” (reeditado por editorial Comunicarte), ¿Cómo pensás que puede leerse e interpretarse ahora?

-Por lo que yo sé, está vigente. Por eso mismo accedí a que se volviera a publicar. Hicimos algunos retoques con mi compañera y “cuate” de Córdoba, Lucía Robledo. Justamente, ella hizo un prólogo muy interesante que tiene que ver con la Córdoba de esos momentos. Y bueno, después salió “La construcción del camino lector” que de alguna manera es una profundización de algunos de los temas que toca “Oficio de palabrera”.

-Después de tanto pensar y repensar la literatura para chicos, ¿qué opinión tenés de la literatura infantil actual?

-Creo que ha habido un gran cambio. No siempre para bien, porque soy de las que le buscan el pelo al huevo (risas). Quiero decir: creo que hay una cantidad importante de producción y muchas obras muy auténticas que han tomado temas como la muerte, el miedo, la memoria.
Pero como siempre en el arte hay dos caminos: está el camino de la afectividad y la comunicación, y está el camino comercial. Entonces, hay editores que piden esos temas más comerciales y autores que les responden y no siempre tienen adentro el tema del que tienen que escribir. Y se escribe de adentro para afuera. No al revés. Por eso es que últimamente se ve que hay mucho “fabricado”. Y se nota. Pero por suerte, hay muchas otras cosas, muy buenas también.

¿Por dónde anda Laura Devetach, escritora, con sus proyectos?

No sé por dónde anda (ríe). Bueno, voy a dar una metáfora doméstica: estoy como metida en una licuadora.
Me urge una necesidad de ordenar toda la producción mía y la de Gustavo porque entre los dos tenemos muchos libros. Y eso implica tratar con las editoriales, que es una tarea agobiante porque yo veo un número y cierro los ojos. Yo soy de las palabras.
Pero después, como siempre, y cuando ya no doy más y como escape, sale algo. A veces lo escribo y a veces, como me suele suceder muy a menudo, se me ocurre algo ya armado y me olvido de anotarlo. Entonces se voló. No lo sé, quizás algún día vuelve.  

-Por último, quisiéramos pedirte un mensaje para quienes participamos del Plan Nacional de Lectura.

- Claro que sí. Además yo participé del primer Plan de Lectura, en el que empezamos 15 personas y terminamos siendo 150 por todos el país. Recuerdo que fuimos varias veces a lugares como Viedma, o también a Ituzaingó (en Corrientes), cuando se estaba haciendo Yacyretá y un pueblo de tres mil habitantes, recibía 20 mil varones, entre obreros y técnicos. Bueno, ahí estuvimos nosotros, haciendo lo que podíamos.
Aún me sucede, en lugares de encuentro como por ejemplo la Feria del libro, que me cruzo con gente que a lo mejor antes estaba en Yacyretá y ahora está en el sur, y me cuenta cosas que se acuerda como por ejemplo de lo que charlábamos en aquella época. Entonces una se pone contenta porque se da cuenta que lo que hizo no fue puro blablá.
Creo que dentro de un Plan, lo importante es dejar claras acciones eficaces para poder expandir este movimiento y dar herramientas para que la gente que se quede pueda hacer -no digo lo mismo- pero sí de modo creativo, incentivar la lectura. Teniendo muy presente que la lectura no tiene nada que ver con “lo espectacular”. Al contrario. Cuando se llega a un lector que lee privadamente y autónomamente, ahí está el logro, porque esa persona es quien va a poder abrirle el juego de la lectura a los que la rodean.

FUENTE: planlectura