martes, 5 de abril de 2011

WALSH María Elena- POESÍAS-CANCIONES



CANCIÓN DEL CORREO...


Veo, veo, veo
vuelan estampillas por el correo.
Mariposas son
que de noche duermen en el buzón.

Ya no sabe qué sucede
con el sello fechador:
pinta en vez de flechas negras
monigotes de color.

Muchas letras levantan
de su cuna de papel
y se escapan caminando
como hormigas en tropel.

Para colmo una encomienda
se desanudó el piolín
y se fue muy desenvuelta
a jugar con aserrín.

La Paloma está nerviosa.
La Paloma está mal
que se emborrachó de tinta
y se como el delantal.

La Paloma Mensajera
jefa de la sucursal
en el pico tiene un sobre
y en el sobre una postal.

De repente un telegrama
se dobló como un avión
y salió por la ventana
volando en tirabuzón.

Las mayúsculas se caen
en la cola de pegar
pero como son tan gordas
no se pueden levantar.

La Paloma se pasea
del pupitre al pizarrón
con los lentes en la pata
de la desesperación.

Veo, veo, veo
vuelan estampillas por el correo.
Mariposas son
que de noche duermen en el buzón.


Canción del estornudo


En la guerra le caía
mucha nieve en la nariz,
y Mambrú se entristecía.
Atchís.

Como estaba tan resfriado
disparaba su arcabuz
y salían estornudos.
Atchús.

Los soldados se sentaron
a la sombra de un fusil
a jugar a las barajas.
Atchís.

Mientras hasta la farmacia
galopando iba Mambrú,
y el caballo estornudaba.
Atchús.

Le pusieron cataplasma
de lechuga y aserrín,
y el termómetro en la oreja.
Atchís.

Se volcó en el uniforme
el jarabe de orozuz,
cuando el boticario dijo:
Atchús.

Le escribió muy afligido
una carta al rey Pepín,
con las últimas noticias.
Atchís.

Cuando el Rey abrió la carta
la miró bien al trasluz,
y se contagió en seguida.
Atchús.

"¡Que suspendan esta guerra!"
ordenaba el rey Pepín.
Y la Reina interrumpía:
Atchís.

Se pusieron muy contentos
los soldados de Mambrú,
y también los enemigos.
Atchús.

A encontrarse con su esposa
don Mambrú volvió a París.
le dio un beso y ella dijo:
Atchís.

Es mejor la paz resfriada
que la guerra con salud.
los dos bailan la gavota.
Atchús.



Canción para vestirse

A levantarse,
dijo la rana,
mientras espiaba
por la ventana.
Tira con tirita
y ojal con botón.

Un pajarito
que está en la rama
busca el zapato
bajo la cama.

Upa, dijeron
cuatro ratones,
y se quitaron
os camisones.

No hallo mi flauta
protestó el grillo,
y la tenía
en el bolsillo.

Una gallina
muerta de risa
se pone el gorro
y la camisa.

Medio dormido
dice el morrongo:
--Cuando madrugo
siempre rezongo.

Y el sapo dice:
¡Qué disparate,
desayunarse
con chocolate!
Tira con tirita
y ojal con botón.


La familia polillal

La polilla come lana
de la noche a la mañana.
Muerde, come, come, muerde
lana roja, lana verde.

Sentadita en el ropero
con su plato y su babero,
come lana de color
con cuchillo y tenedor.

Sus hijitos comilones
tienen cuna de botones.
Su marido don Polillo
balconea en un bolsillo.

De repente se avecina
la señora Naftalina.
Muy oronda la verán,
toda envuelta en celofán.

La familia polillal
la espía por un ojal,
y le apunta con la aguja
a la Naftalina bruja.

Pero don Polillo ordena:
No la maten, me da pena;
vámosnos a otros roperos
a llenarlos de agujeros.
Y se van todos de viaje
con muchísimo equipaje:
las hilachas de una blusa
y un paquete de pelusa.


La mona Jacinta

La mona Jacinta
se ha puesto una cinta.

Se peina, se peina,
y quiere ser reina.

¡Ay no te rías
de sus monerías!

Mas la pobre mona
no tiene corona.

Tiene una galera
con hojas de higuera.

Un loro bandido
le vende un vestido,

un manto de pluma
y un collar de espuma.

Al verse en la fuente
dice alegremente:

¡Qué mona preciosa,
parece una rosa!

Levanta un castillo
de un solo ladrillo:

rodeado de flores
y sapos cantores.

La mona cocina
con leche y harina,

prepara la sopa
y tiende la ropa.

Su marido mono
se sienta en el trono.

Sus hijas monitas
en cuatro sillitas.

¡Ay no te rías
de sus monerías!

La Pájara Pinta


Yo soy la Pájara Pinta,
viuda del Pájaro Pintón.

Mi marido era muy alegre
y un cazador me lo mató,
con una escopetita verde,
el día de San Borombón.

Una bala le mató el canto
 y era tan linda su canción-,
la segunda le mató el vuelo,
y la tercera el corazón.

Ay ay la escopetita verde,
ay ay mi marido Pintón.
Si al oírme se ponen tristes
a todos les pido perdón.

Ya no puedo cantar alegre
ni sentadita en el limón
como antes cuando con el pico
cortaba la rama y la flor.

Yo soy la Pájara Pinta,
si alguien pregunta dónde estoy
le dirán que me vieron sola
y sentadita en un rincón

llorando de melancolía
por culpa de aquel cazador.
Al que mata a los pajarillos
le brotará en el corazón

una bala de hielo negro
y un remolino de dolor.
Ay ay la escopetita verde,
ay ay mi marido Pintón.
FUENTE: EDUCAR.ORG

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